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domingo, 2 de enero de 2011

HISTORIAS VERIDICAS DE PESCADORES DE SAN BLAS QUE NAUFRAGARON (1ra. PARTE)

Por: Claudia Isela
San Blas se ha caracterizado por tener muchas historias de naufragios de pescadores del Puerto y, de otros lugares que llegando aquí laboran también en la mar pero que del mismo modo han tenido la mala experiencia de haber vivido en carne propia algún naufragio.
Esta es la primera parte de una investigación de historias verdaderas de naufragios contadas por sus propios protagonistas y otras más que por el hecho de haber perecido en alta mar, son narradas por familiares, amigos o conocidos de ellos.
Desde muy pequeña, cuando ya tenía uso de razón escuchaba a mi familia contar, recordar y sentir entre dolor y resignación el naufragio que sufrió mi Abuelo Paterno Santana Pérez Gómez junto a su Hijo mayor Bernardo Pérez Rodríguez, este ultimo nunca salió a flote y jamás se supo de él, algunos dicen que se lo trago el mar y otros comentaban que algún animal como tiburón o ballena lo había devorado, lo cierto es que después de aquella tragedia nunca mas se vio vivo., El mar loco por la tempestad facilitó el ocaso del navío hecho de aluminio donde viajaban,  éste que no tenía flotadores cedió ante la tormenta que les atrapó mar adentro ocasionando que intentaran nadar lo humanamente posible para salir a la orilla.
Se despojaron de su ropaje para hacer más ligero su bracear y contra la corriente maniobraron nadando para evitar hundirse.
Mi familia dice que todo esto se los comentó mi Abuelo quien sobrevivió a tan fuerte experiencia, después de lo sucedido y ya en casa, perdía repentinamente el sentido de la realidad, caminando por la borde de la playa del estero del pozo, le gritaba a mi tío perdido en aquella terrible desgracia con la esperanza de que iba a verlo regresar de mar adentro.
También cuentan que mi Abuelo junto a mi tío Bernardo nadaron unos momentos sin separarse uno del otro, hablándose para darse ánimos, pero mi abuelo cuando decía “vamos hijo nada, sigue  al voltear atrás donde lo seguía Bernardo no lo vio más, sintiéndose desesperado por no verlo mi Abuelo le gritaba fuerte para que le contestara pero no obtuvo respuesta jamás. Solo y, ya sin su hijo, continuó nadando hasta llegar a la playa de Matanchen, sintiéndose en tierra firme perdió el conocimiento, hasta que fue encontrado por otro grupo de pescadores que al verlo se burlaron de él por encontrarse sin ropa creyendo que estaba borracho.
Después cuando regresó en sí, les aclaró lo sucedido y lo acercaron hasta su casa a donde tuvo que llevar la mala nueva a su esposa Genoveva Rodríguez (mi Abuela Materna) de que habían perdido a su Hijo Bernardo.
Mi tío Bernardo tendría en ese entonces unos 17 años cuando sucedió aquella malaventura, mi madre alguna vez me contó que él tenía planes de casarse pues ya había pedido a su novia, planes que no se concretaron por la mala tormenta que ese día lo sorprendió junto a su padre.     D. E. P.  BERNARDO PEREZ RODRIGUEZ Y SANTANA PEREZ GOMEZ.             

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